Terapia (18/dic/18)

18 de diciembre de 2018. 

18:27. 

Estuve pensando muy cabrón por un buen rato si debería regresar a casa y comer algo antes de sentarme a escribir mi terapia de hoy. Tengo que ser honesto, sí tengo hambre, sólo comí tres panes con Nutella y un café (dos con el de hace dos horas de cuando llegué a la cafetería donde estoy), pero la verdad es que no quería regresar tanto por el hambre, sino para postergar esto. 

Hoy es un día en que sí voy a ocupar mi terapia para propósitos más cercanos a una terapia de verdad, y es que anoche me di cuenta de algo que todavía es capaz de lastimarme, de un botón que todavía detona bastantes emociones en mí, y ayer me afectó. La verdad no diré que cambió nada en mí; una ventaja de haber estado tanto por tanto tiempo en esto del desarrollo personal es que me es más fácil levantarme de una caída así de lo que habría sido si no. Aun así, tenía rato que no me había sentido como anoche. 

Todo empieza cuando “peleé” (no lo llamaría pelea como tal, pero sí podría entrar en la definición) con alguien. No diré quién es, y no es relevante a la historia. Solucionamos las cosas y el punto de esto no es la pelea, eso ya quedó atrás, sino el botón que fue detonado. 

Y es que cuando era más pequeño, una de las cosas que me afectó en mi adolescencia —y en su momento tuve que trabajar bastante con ello, de hecho— fue que me pegaba bastante cómo me sentía por cómo mi mamá a veces reaccionaba a cosas que quería enseñarle de las que yo estaba muy orgulloso. Viendo en retrospectiva es bastante obvio que estaba buscando su aprobación, y eso no es algo sano, pero a esa edad no tenía la consciencia para saberlo. 

Recuerdo que en esa época fue cuando estaba aprendiendo a tocar la batería y después la batería y hacía por primera vez videos en YouTube (desde chiquito he tenido la tendencia de hacer videos en YouTube jaja, qué divertido) y todo el tiempo tenía algo que quería enseñarle y me sentía ignorado en esos momentos porque ella la mayor parte de las veces llegaba del trabajo y tenía que ir luego luego al baño, y luego se ponía a trabajar o estaba viendo la tele o o simplemente le daba flojera a veces, y en esos momentos yo lo tomaba como que me estaba ignorando o que no le importaba lo que hacía, eso que para mí era tan grande, y de lo que estaba orgulloso y que quería que ella estuviera orgullosa de. 

Crecí y era un punto que me dolía en mi adolescencia porque yo estaba muy orgulloso de muchas cosas, pero a la vez no me sentía digno de reconocimiento, o al menos no de mi mamá. Ya he trabajado con eso y es algo que hoydía ya está todo en orden, pero el punto al que quería ir es que al parecer hubo un botón que todavía no he sanado del todo, y esto tiene que ver con una parte de mí, y de alguna manera se relaciona con lo que acabo de escribir de mi mamá. 

Este punto es que hoy en día estoy muy en contacto con mi niño interior y a ese men le encanta la atención y sentirse chistoso y ese men ama muchísimo y se entrega, es la parte de mí que me hace lo chido que soy hoydía, y los que me conocen de cerca saben que muchas veces hago cosas estúpidas o comentarios súper infantiles o bromas medio infantiles también y eso sólo es manifestación de mi estar en contacto con mi niño interior, y lo cuido lo más que puedo dándole chance de ver cosas estúpidas y de salir cuando me río, o quiero jugar, o hacer cosas bobas, o lo que sea de ese estilo. 

De chiquito cuando se reían de comentarios míos que no intentaban ser chistosos me molestaba mucho, y de alguna manera en algún punto de mi vida ese sentimiento se invirtió y se volvió en que me molesta muchísimo, mueve muchas emociones en mí (todavía) que quiera hacer comentarios chistosos o hacer reír a alguien y me reciban girando los ojos, o con bufidos, o cualquier tipo de “agresión” (no es agresión agresión, pero mi niño interior así lo toma), y eso me detona todavía muchos sentimientos negativos y, anoche descubrí, es capaz de sacarme de mi estado enfocado de saberme controlar. 

Ese tipo de “agresiones” son cosas que casi nunca pasan y si lo llegan a pasar, casi no lo siento porque normalmente sólo es que la otra persona no estaba en el humor para ningún tipo de chistes, y mi lado razonable es capaz de manejarlo y racionalizarlo para pensar como de que no es la culpa de mi niño interior, sólo no estaba esa persona de humor, pero el hecho de que sienta que mi niño interior es la causa de algún malestar en la vida de alguien es algo que me pesa y me afecta bastante. No sé cómo manejarlo todavía y no sé exactamente qué puede significar en mi vida. 

Digo, no es como que sea algo que pasa normalmente, la última vez que tengo recuerdo de que ocurrieran incidentes de ese estilo fue cuando anduve con una chica, y de hecho el hecho de que sentía que mis bobadas le molestaban fue una de las razones por las que terminé con ella (no la única, pero sí una de las razones). Pero esto fue hace como unos 3 o 4 años. La verdad es que no es algo que hubiera tenido tan presente y que no me había afectado en todo este tiempo, pero el hecho de que anoche haya salido pues sí fue un punto para mí de detenerme y escribir al respecto. 

No llego a ninguna conclusión hoy, dejaré el tema abierto y dejaré que esto circule en mi mente, pero el simple hecho de haber escrito al respecto ya es ganancia para mí porque me hace mantener mi mente reflexionando al respecto y me ayuda a organizar mis pensamientos. 

Ya me voy ahora sí porque llevo demasiado tiempo aquí y ya me está afectando que no hay respaldo de la silla; la espalda me está matando. 

Bais. 

18:55.

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