Terapia (13/dic/18)

Jueves 13 de diciembre de 2018.

13:21.

Definitivamente estoy haciendo un buen trabajo con darme cuenta de las cosas que me están distrayendo, de las formas que adopto para evitar o evadir hacer trabajo o reflexionar, o lo que sea que tengo que hacer, lo que ha estado fallando ha sido la ejecución al eliminar dichas distracciones, más que nada en el tiempo que me toma eliminarlas o cambiarlas. 

Sin embargo me siento orgulloso de al menos darme cuenta de cosas que no necesito y que hacía y que simplemente toman tiempo y no me dejan nada bueno. Hay ciertas apps que me hacen caer en una espiral de perder el tiempo buscando algo, deslizando infinitamente sin en realidad esperar encontrar nada, pero de alguna manera aun así embobado con el contenido y esas cosas. 

Del día que estuve en silencio aprendí que tiene muchísimo valor (obviamente en realidad) para mí deshacerme de esas cosas como Facebook e Instagram, hasta YouTube de alguna manera, pero a pesar de que sigo viendo las ventajas de deshacernos un poco de ellas, no las voy a satanizar como mucha gente lo hace. 

De hecho mi opinión sigue siendo la misma: hacer uso correcto de Facebook, Instagram, YouTube, o mil apps que han surgido y que continuarán surgiendo, es la manera correcta de vivir la vida hoydía.

Demasiada gente vive enamorada, obsesionada con el pasado, y no voy a mentir, hubieron momentos hace no tanto tiempo, en el que yo estaba de acuerdo, que solía decir cosas como que las redes sociales nos están haciendo estúpidos”, que “succionan la vida de nosotros”, o la más común, que “los niños se están perdiendo de tantas cosas como interacción humana” y cosas así, pero ahora veo las cosas también desde la otra perspectiva.

Siendo un gran —con gran no digo que yo sea grande, sino que propongo con fuerza esto, y en el momento en que lo escribo es mi postura— proponente de hacer uso AL MÁXIMO de estas herramientas en línea que tenemos hoy, de verdad creo que ambos puntos de vista tienen un punto, tanto los que están a favor del internet —hablo más que nada de las redes sociales, pero lo dejo en internet para también dejar espacio para otras áreas— como los que piensan que es el diablo y que los niños que crecen con un teléfono/tableta en sus manos desde bebés se pierden de lo que nosotros tuvimos.

La cuestión que estoy explorando y que quiero definir bien, porque eventualmente haré videos de esto, no es acerca de quién está bien y quién mal, porque ambos puntos de vista tienen argumentos totalmente validos; de hecho me atrevo a decir que ambos están totalmente correctos. 

Esto nos deja con la pregunta de: ‘¿en qué están correctos?’, y: ‘¿hay manera de que exista un punto intermedio funcional? Creo que sí, a lo último. 

Y en lo que creo que ambos están correctos es en lo siguiente:

Anti-Internet:

Distrae demasiado.

Es adictivo. 

La gente no está aprendiendo correctamente a socializar.

Y ahora mismo en este momento no se me ocurren otros argumentos, aunque estoy seguro que hay más. 

Ahora bien, pensando un poco más acerca de las implicaciones de cada uno de estos puntos, puedo hacer también un argumento en sentido opuesto de la siguiente manera:

Sí distrae demasiado, pero también la televisión, también podría leer, como podría salir de fiesta, o estar con amigos. El estar enfocados no depende de si estamos en internet o no, depende de si aprendemos a concentrarnos en algo. 

Ahora bien, sí, es bien sabido que las nuevas generaciones tienen un nivel de concentración mucho menor, pero también tienen un mejor nivel de multitareas que otras generaciones, así que es una desventaja por una parte, pero ventaja por la otra. Otra cuestión importante es que sabiendo esto, depende también de la educación que se le da a las nuevas generaciones, especialmente en casa mediante el EJEMPLO. No podemos pedir algo que nosotros mismos no hagamos. Predicar con el ejemplo, pero predicar a fin de cuentas, esto de aprender a concentrarnos en lo que tenemos que hacer es a fin de cuentas un tema que tiene que ser tocado y enseñado tanto como cualquier otro valor. 

Es adictivo. Sí lo puede llegar a ser. Tenía desde inicios del año 2016 que no me sentaba en un salón de clases, así que había estado desconectado de cómo se manejan las nuevas generaciones en los salones por mucho tiempo, y me sorprendió muchísimo darme cuenta de cuánto tiempo puede pasar un ser humano con el teléfono en la cara. Sí, sueno como un anciano, no me importa, de verdad NO PUEDO REMARCAR LO SUFICIENTE cuánto me sorprendió ver durante 4 clases de una hora cada una (por día), a gente que desvió la mirada de la pantalla de su celular (NO MIENTO NI EXAGERO AQUÍ) por más o menos 15 o 20 minutos en total. EN TOTAL. 

Entonces sí, puede ser adictivo, lo sé, yo mismo he caído en esa trampa, razón por la cual me sentí en la necesidad de tomarme un día en silencio el 27 de noviembre del 2018. Pero mi argumento aquí es que no es realmente la culpa de la tecnología. Sí, el síntoma es la tecnología, pero no es la enfermedad, así como la cura no es imponer sanciones en contra de la tecnología, porque es como querer curar una gripa sólo cubriendo tu nariz con papel. Podría resolver un poco de los problemas, pero la gripa sigue ahí. 

Creo firmemente que la cuestión es bastante complicada, y no es sólo una gripa, sino una enfermedad completamente nueva a la cual hay que dedicarle tiempo de investigación y experimentación para poder encontrar las verdaderas formas de curarla. 

Aclaro, no digo que nadie esté realmente enfermo, solamente sigo jugando con la metáfora. 

Y el tema de como salir de la adicción de la tecnología lo pensaré más en otra ocasión porque de verdad creo que es muy complejo. Pero sí escribiré un pequeño adelanto, y creo que debe ser tratada (cuando ya es adicción adicción) de una forma similar que la adicción a las drogas o al alcohol, y no me refiero a centros de rehabilitación, sino a otras cosas más complejas. Ahora bien, igual en el sentido de la prevención, es importante crear valores desde mucho antes de que exista un problema, y no solamente enmascararlo negando que exista. Me refiero a que prevención no sería no darle un teléfono o tableta a un niño, porque eso podría empeorar las cosas, sino en sí, darlo, pero debe existir el valor de trabajar duro por las cosas, de no hacer lo que los demás hacer solamente por encajar, de tener una opinión y defenderla, de tener cuidado de con quién hablan en la vida real y en línea, de que son responsables de lo que hacen y que deben hacerse responsables de sus acciones (SOBRE TODO EN INTERNET); cosas obvias para nosotros, especialmente mi generación, quiero creer, que creció ambos sin la tecnología y con. 

Y por último está la opinión de que los niños no están aprendiendo a socializar correctamente, y yo diría que es completamente cierto, pero… ¿desde cuándo sí lo han hecho?

Yo desde que tengo memoria tuve la bendición de tener una intuición correcta acerca de qué hacer para tener amigos, porque en realidad nunca supe qué diablos estaba haciendo, de hecho me consideraba terrible para hacer amigos, y de hecho, aunque muchos no lo crean, me inclino mucho más a ser introvertido que extrovertido, y eso no me hizo nunca fácil sentirme cómodo al interactuar con gente nueva.

Ahora bien, está ‘bendición’ fue en realidad un valor que mis papás hicieron muy bien en enseñarme desde pequeño, y éste es que debemos tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran, y yo sé que me encantaría que la gente fuera agradable, amistosa, que me hiciera sentir bien, que no me juzgara, que me tuviera paciencia, que me escuchara, que me amara, así que es lo que desde pequeño hacía. Realmente no sabía hacer amigos, pero sabía cómo quería que la gente me tratara y los trataba de la misma manera, por lo tanto le caía bien a la gente. 

Ahora bien, mi punto con todo esto es que nunca ‘aprendí’ a interactuar con la gente; nadie me enseñó a hacerlo. Aprendí valores importantes antes de aprender la mecánica de cómo hablar con gente nueva. 

Hoydía sí puedo decir que he aprendido cómo hablar con gente nueva, he aprendido a hacer amigos, he aprendido las tácticas para hacerlo, pero los valores siguen ahí, intactos, sólo que ahora sí sé de estrategias, pero esto lo aprendí solamente porque tuve el interés de buscar en internet, la humildad para aceptar que no sabía y aprender de ello, y la obsesión necesaria para hacer los ejercicios sociales que necesitaba. (Estaría bueno otro día analizar más todas las implicaciones que ha tenido el aprender dinámicas sociales, también definió mi vida muchísimo.)

Para cerrar, los niños están definitivamente creciendo sin ser forzados a interactuar frente a frente con la realidad, así que aquellos individuos que no crecieron con los valores con los que yo crecí, desde antes son aquellos individuos que hoy los ves y tienen 40 años y tal vez son solteros, o tal vez sí tienen pareja pero no saben hacer amigos, y hacen bromas incómodas, no saben tratar a la gente, o simplemente son terribles para hablar con. Conozco mucha gente así, y en realidad no es su culpa, el problema es que nadie enseña estas cosas, y como tenemos la idea de que esto se aprende solo (como ligar, ufff ese es otro tema que me va a llevar horas para hablar de la importancia de APRENDER a ligar), entonces no preguntamos, porque sería admitir que no sabemos hacer algo que deberíamos haber aprendido por nuestra cuenta. El problema es que esto es una premisa completamente falsa, no es cierto en lo absoluto que debemos aprender por nuestra cuenta. Hay gente que lo logra, bien por ellos, pero en realidad es algo que 1) Se debe enseñar; 2) Se debe preguntar. Es casi casi como que deberíamos tomar clases de interacción social, porque así de importante y poco intuitivo es. 

El ser humano es complejo, así que debemos saber un poco de psicología para comprendernos a nosotros mismos. 

Dije que ya iba a cerrar y sigo abriendo puntos nuevos jajajaja. 

YA ahora sí en conclusión (del punto de que los niños no aprenden a socializar). Es cierto, no están aprendiendo a socializar, pero tampoco les estamos enseñando, entonces ellos no son tanto el problema, sino nosotros y les queremos echar la culpa a estos escuincles. Y sí, obviamente ellos son los que tienen el problema, pero un problema que nosotros les creamos. 

Y, un poco en su defensa, están aprendiendo a socializar de una manera completamente nueva, ellos están creciendo aprendiendo a socializar en línea, y eso es algo completamente nuevo; ellos están creando las nuevas reglas del juego. Entonces eso es algo interesamente para mí. Ahora bien, las viejas reglas nosotros las “sabemos”, pero no se las estamos enseñando, entonces realmente ¿quién es el del problema?

Mañana (probablemente) exploraré el tema de los pros de la tecnología (redes sociales) porque ya son las 14:13 y solamente se supone que iba a escribir por 30 minutos. 

En fin, esto es todo por hoy, ciao. 

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