Terapia (3/dic/2018)

Lunes 3 de diciembre del 2018. 18:44.

Los días pasan por igual aquí, no distingo entre días de la semana y fines de semana. No distingo entre lunes o martes, podría ser sábado y no me daría cuenta. Esto es justo lo que quería. 

Necesitaba una salida, necesitaba callar todo el ruido y venir a un lugar donde estuviera solamente yo, porque en un mundo ruidoso, mi voz se vuelve más difícil de escuchar. 

Escribo con un aire de melancolía porque hoy es mi último día aislado. Al menos el último día en 2018, el próximo año confío seguir haciendo esto constantemente, a veces hace falta un espacio de silencio así. 

Pero por plácido que haya sido estar aquí, no puedo evitar comparar con la vida de una ciudad bulliciosa —pero no demasiado, tampoco hablo del DF, por ejemplo— es necesaria para impulsar el progreso, para volver a la urgencia del trabajo. Estando aquí solo, en un pueblo donde nada pasa realmente olvido fácilmente la urgencia de la vida. Es una sensación bonita por un tiempo, pero mi meta no es sentarme y relajarme y descansar; al menos no por ahora, quiero vivir, quiero hacer, quiero crear, deshacer, acertar, errar; vivir lo más que pueda por el tiempo que pueda. 

Así que no pienso frenarme por demasiado tiempo, sólo mientras dure el semáforo en rojo para descansar mi motor, para luego volver a pisar a fondo el acelerador. 

Así que una ciudad como Guadalajara la verdad hasta ahora ha sido ideal. Era lo suficientemente grande como para sentir esa urgencia, pero también lo suficientemente pequeña para no hartarme. Ahora bien, ¿por qué no me quedé en GDL? Porque no es momento de parar, no todavía. Probablemente Guadalajara es la ciudad correcta en México, pero no estoy seguro en primera de querer crecer más en México. 

Es una relación extraña que tengo, porque mi misión, por lo que he visto hasta ahora, es en México, pero no mi vida. Y no quiero parecer hipócrita de ninguna manera, me apasiona la idea de ver a mis compatriotas crecer económica y emocionalmente, pero a la vez hay algo que me llama de estar aquí en Europa. No tengo un dónde específico todavía, pero donde sea. 

Además otra cosa importante —que sí, agarro de excusa un poco, pero tiene sentido, según yo— es que quiero estudiar un poco de cerca el modo de vida de aquí, hay muchos países que al parecer han encontrado la forma de vivir en armonía, de hacer que sus gobiernos funcionen y la gente viva con salarios si no perfectos, decentes, donde sí alcanza (en promedio) para vivir. 

Sé que en México existen problemas de corrupción y de pobreza y de narcos y yadayadayada, eso a mí me vale treinta hectáreas, pero tengo una razón. Nos enfocamos un chingo en el problema y no en la solución. Necesitamos enfocar nuestra atención en lo que realmente importa, e ignorar un poco lo que no. 

Sé que todo eso que mencioné existe y que es real, pero hagamos un experimento de pensamiento. Tenemos un comedor con cuatro sillas y hay una silla rota, la examinamos y vemos que tiene rastros de termitas por todas partes, además de que por la edad y el poco cuidado que tuvimos con esa silla, está muy frágil de las cuatro patas. Tiene una pata a la mitad y las otras no estás lejos de romperse también. ¿Cómo la podríamos arreglar?

Sé que esto es para mí, pero también sé que lo estoy poniendo en línea y quiero extender esta encuesta a quien lo esté leyendo. Si estás leyendo esto, de verdad significaría el mundo para mí si vas a los comentarios y sin hacer trampa de leer mi respuesta u otros comentarios antes de escribir el tuyo. 

¡Gracias por participar!

Ok, quiero creer que existen muchas respuestas valiosas en la mente de cada persona a la que le pregunte esto, pero YO creo que hay algo que está fundamentalmente equivocado, y no tiene nada que ver con las respuestas. El error es la pregunta, no las respuestas. No hay que arreglar algo que está así de jodido. Si le ponemos kola loka y masking tape —antes pensaba que era “masquin tape o algo así” jaja—, e incluso si lográramos arreglar lo de las termitas, venga, el punto es que es demasiado esfuerzo.

Ahora bien, por la otra parte, la pregunta que sugiero que deberíamos hacernos como colectivo es qué nuevo podemos hacer. La diferencia entre querer arreglar la silla o tomar otra del comedor —o comprar otra nueva.

Entonces mi teoría que tengo de cómo crear un nuevo sistema en México no tiene que ver con el gobierno para nada. Dentro de lo que me concierne pueden hacer lo que se les hinche el huevo, porque quiero remarcar que lo importante para mí no es lo que haga el gobierno, sino lo que hagamos nosotros. Esa es la gran diferencia, siempre estamos pensando en lo que está mal con el gobierno, pero no pensamos en qué está mal en nosotros mismos. 

Es algo que evitamos porque lo sabemos muy dentro, pero el mexicano —no exclusivo al mexicano, pero hablo de lo que conozco—, tiene un orgullo inmenso de “yo soy bien chingón”, y sí lo eres, pero CHINGÓN NO ES PERFECTO. Hay una gran diferencia, y queremos ser más chingones y, de verdad, eso está perfecto, no veo nada de malo en eso, pero queremos ser más chingones y mejorar lo bueno, sin acercarnos a lo malo, porque eso nos haría imperfectos, pensar que somos chingones, pero tenemos errores es un error. Los chingones no cometen errores, ¿no?

FALSO. 

Los chingones son los que más cometen errores y son los primeros en admitirlo. Los chingones son los que tienen la fuerza de voluntad de mirarse al espejo como seres humanos que son y admitir que hay áreas de oportunidad, que hay cosas con las que no estamos contentos, con las que no estamos satisfechos, con las que no estamos felices, pero por eso mismo, al tener el coraje de hacerlo, también significa que tenemos el coraje de tomar todo eso que no nos gusta de nosotros mismos y una de dos: o cambiarlo, o aceptarlo. No hay de otra. 

Pero si no lo aceptamos, estamos engañándonos a nosotros mismos y ahí ese es el mayor error, porque crea resentimiento, en primera hacia nosotros mismos, pero como no queremos afrontarlo, en el intento de esquivarlo, lo echamos hacia alguien más. EL GOBIERNO. LOS RICOS. MI JEFE. MI TRABAJO. MI ESCUELA. MI MAMÁ. MI PAPÁ. MI HERMANA. MI HERMANO. MI MOVIO. MI NOVIA. MIS AMIGOS. EL ABOGADO. EL JUEZ. EL SISTEMA. LA TELE. LOS COMERCIALES. EL DINERO. EL TIEMPO. 

¿Alguno de estos te suena que tienen la culpa de algo que va mal en tu vida?

No contestes esto en los comentarios, pero SÍ CONTÉSTATELO a ti mismo. 

Si la respuesta es sí, entonces estás esquivando la responsabilidad. Voy a decirte algo, tú eres el responsable de tu vida. Tú la estás viviendo, no ellos. ¿Quién tiene el control sobre tu vida? Así es, tú. No ellos. ¿Quién toma las decisiones en tu vida? Tú, no ellos. ¿Quién tiene los pantalones en tu vida? Tú, no ellos. 

No es cuando conviene, de que “sí yo tengo el control, yo decido por mí mismo, pero es por su culpa que estoy donde estoy”. No funciona así, o tú o ellos, no a veces. 

Pero escucha, sé que estás formulando excusas, sé que estás pensando: “cómo puedo demostrarle a este hijo de su puta madre porqué sí me está jodiendo mi jefe”, pero no pasa nada, de verdad. En el momento en el que aceptas la responsabilidad y te pones a pensar porqué realmente estoy donde estoy, desde la perspectiva de que es tu responsabilidad, todo cambia. Si tú estás en ese trabajo porque no has buscado otros, entonces la respuesta ahora es clara. No estás ahí porque tu jefe te obliga, sino porque no has buscado otros, ergo la respuesta a ese sufrimiento es buscar otro, por dar un ejemplo. 

Sé que es difícil, doloroso, estrujante, dan nervios, da miedo, se siente un apretón en la boca del estómago cada que te pones a pensar en hacer un cambio así de grande, e inmediatamente vienen las excusas por todas partes. 

“¿Pero qué voy a hacer si no funciona?” “¿Pero y si no me pagan lo suficiente?” “¿Y si por andar buscando otro trabajo no puedo darle de comer a mi familia ahora?” Sé que no es fácil, pero déjame decirte algo. No es imposible. 

Lo importante, como con la silla rota, no es enfocarnos en el problema (o en este caso los posibles problemas que podrían surgir de una decisión mayor), sino en las soluciones de cualquier problema que surja. Ya lo haces, sólo que no te has dado cuenta. Cada que surge un problema, buscas la solución. ¿Tu hijo se enfermó y no tenías el dinero para pagar la medicina? ¿Te quedaste sentado sin hacer nada? Quiero creer que buscaste la forma (legal) de hacer que saliera el dinero de algún lado, ¿no? 

Esa es la belleza del ser humano, y sobre todo la belleza del mexicano (y latino en general). Siempre encontramos la manera, vendemos cosas, buscamos un segundo trabajo, hay chingos de gente con segundos pequeños negocios —todos tenemos el primo, tío, compadre, algo que gana dinero (fuera de su sueldo) en el negocio de la compraventa de autos, ¿no?—, el problema es que tenemos la mentalidad de que esto es por necesidad, pero ¿qué tal que en lugar de hacerlo para arreglar los problemas, lo hiciéramos para CREAR UNA NUEVA VIDA?

Eso es lo que propongo. Gracias. 

19:41.

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