Terapia 1 (27/nov/18)

Palabras. Eso es lo que haré el día de hoy. Palabras.

Una de las metas más grandes de hoy, el día en silencio es hacer un trabajo de introspección, quiero plasmar aquí lo que siento, lo que pienso, lo que pienso de lo que siento y básicamente todo lo que se me venga a la cabeza.

No lo quiero filtrar para que se vea bien, sólo escribiré y dejaré que mi mente se vacíe por un rato aquí.

Lo primero que se me viene a la mente en este momento es que necesito una taza de té. Hace un frío terrible. Bueno, no está tan mal a comparación de otras noches, hoy sólo hace frío. 

Iré por mi té.

Listo, ya puse a hervir el agua. Se me olvidó que se tenía que hervir el agua, dios. En fin, ya me cambié de lugar. Doy contexto: Estoy en Dinamarca, el día es 27 de noviembre del año 2018. Dinamarca es un país que está súper al norte de Europa, por lo que en estas temporadas se suele poner muy… MUY frío. Aunque desde que llegué aquí hace como una semana no ha estado taaaaan mal, estuve en Montreal en diciembre y hacía un frío de -30ºC, así que desde entonces estas temperaturas de 4ºC no me espantan, pero sí se sienten.

La casa donde estoy tiene una chimenea. Paréntesis: Es la primera vez que uso una, ya domino el arte de encender el fuego y dejarlo arder jaja. Estaba sentado en la mesa que viene siendo un comedor, pero dicha mesa está del lado izquierdo —viendo de frente— de la chimenea, por lo que no llega tanto el calor del fuego. Ahora me cambié al sillón que está frente a la chimenea. 

¿Por qué esto es importante? No lo sé, para mi cabeza lo era. Esa es la cosa, hay cosas que a veces son demasiado estúpidas pero mi cabeza decide convertirlas en centro de interés enorme. Cosas que a muchos, creo, les daría hueva, mi cabeza es como “noooooo, mira, esto está súper cool”. 

Bah, ya me acostumbré de todos modos. 

No tengo la menor idea qué salga de nada de esto, como la mayor parte de cosas que hago en mi vida, no espero que salga nada, pero confío que sí. 

Ya casi está mi té. No lo escribí pero ya sonó la tetera, ese sonido como “wfffufuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu”, ya sabes, el sonido de las teteras. Da miedo honestamente. No me gusta, pero al menos me avisa cuando el té ya está listo. 

Hay varias cosas en esta casa rural que dan miedo. No porque estén culeras, aclaro, sino porque tengo mis prejuicios respecto de lugares como éste. Prejuicios de los que, por cierto, ni siquiera era consciente que tenía, sino que hasta que llegué aquí me di cuenta que estaba pensando tipo nomames, parece que de aquí va a salir un asesino serial tip Michael Myers y me va a matar alv y todo se va a terminar aquí, bais. 

También podría pensar en fantasmas fácilmente, pero no creo taaaaanto en ellos. Por dios, en lo que creo es en la energía, no que literalmente se te van a aparecer y te van a espantar. ¿Qué ganan? ¿Reírse de ti? Probablemente. Los demonios son otro pedo, esos weyes, digamos que dejo su existencia al beneficio de la duda y no me interesa demasiado indagar para saber si existen o no, prefiero no saber mientras no me afecte en mi vida diaria.

Por cierto, ya regresé a la mesa. Hace más frío, pero puedo poner la taza de té en la mesa, sin preocuparme de que lo vaya a derramar por un movimiento en falso o algo así. También me traje 10 galletas tipo María que compré en el Min Købmand hace rato —según yo significa mi hombre comprador, pero no estoy seguro. Eso lo deduzco porque min es mi, køb es compra y mand es hombre, pero la neta no estoy seguro qué significa. Así se llama la tienda, no tiene que tener tanto sentido. Es como un Oxxo pero unas 3 o 4 veces más grande que uno, yo diría, pero tampoco es tan grande como para ser un super mercado—.

¿Y por qué 10 solamente? Porque quiero galletas con mi té, es como ley, pero tampoco me quiero pasar, me tengo que poner un límite, me conozco. Soy obsesivo, no es mi culpa. Sé que si traigo el paquete entero mínimo me como la mitad, pero yo creo que sería más como 3 cuartas partes o todo el paquete. Me conozco. Soy obsesivo, sí sí sí.

Llevo más de 700 palabras hasta ahora y no sé todavía qué es lo que pretendo sacar de aquí. Supongo que una sola vez no es suficiente, hay muuuuucho que puedo sacar, pero creo que lo importante que puedo hacer es hacerme preguntas. Ok, ¿qué tipo de preguntas? —viste lo que hice ahí jaja.

Para mí todo en la vida se trata de las preguntas, rara vez de las respuestas. No importa que sepas o que no sepas si un dios existe o qué hay después de la muerte, por ejemplo, ese tipo de cosas probablemente nunca —en vida— lo sabremos, pero no por eso creo que sea válido no preguntarnos y formular nuestras propias teorías. Lo más probable es que de una pregunta salga otra pregunta y de esa otra pregunta otra y así infinitamente, y algunas tendrán respuestas y algunas no, me atrevo hasta a afirmar que algunas preguntas tienen respuesta DEFINITIVA y otras SUBJETIVA. Me inventé esos términos en el momento, por cierto, no sé cómo llamar ese tipo de respuestas todavía, pero a lo que me refiero es que algunas respuestas son claras como de qué color son las naranjas, pero hay muchas que depende de la perspectiva. ¡Incluso hay cosas que damos por hecho que la respuesta es definitiva y no lo es! 

En lo personal me encantan ese tipo de respuestas —hice un nuevo párrafo, no estoy seguro de que aquí fuera jugar para un nuevo párrafo o no, pero no importa, el anterior ya se estaba haciendo demasiado largo—. Un ejemplo: 2 más 2 es 4, ¿no? Pff eso todo lo sabemos, pero tal vez te sorprendería aprender que también puede ser 5. Hay madres matemáticas que gente con más conocimiento al respecto que yo te podrían explicar, ecuaciones (creo) que hacen que el resultado varíe y sea 5 en lugar de 4. 

Hay cosas tan interesantes en esta maldita vida para que la gente no se cuestione nada. ¿Por qué? De verdad pregunto, ¿por qué ptm? 

Supongo que precisamente porque es difícil y la mayor parte de la gente quiere cosas fáciles e intelectualmente comprendo esto, pero no lo comprendo de verdad, o puedo empatizar, ponerme en los zapatos de este tipo de personas. No digo que las odie, ni nada, ni siquiera que me caigan mal, pero realmente no puedo empatizar en un nivel de que de verdad me sienta como esas personas. 

Es algo súper raro para mí, por cierto, el hecho de que pueda comprender y hasta SÍ empatizar a nivel intelectual, ni yo entiendo cómo funciona ese modelo, pero a la vez no poder sentir lo mismo. Es como saber a qué sabe, cómo se siente en la boca, tal vez incluso un poco a qué huele, pero no tener el sentido del gusto para poder saborear una naranja. Es un ejemplo estúpido, pero a la vez para mí es real. 

En fin, preguntas, preguntas. 

Son las 18:53. Llevo 1,265 palabras escritas (palabras fue la número 1,265), y decidí ponerme un límite para evitar que haga esto infinitamente hasta que muera. A las 19:30 o 2,500 palabras, lo que ocurra primero, pararé.

Hago esto sin música por cierto. ¿Por qué es relevante? Oh esto sí lo es. 

En primera no me gusta estar en silencio, esto ya es salirme de mi zona cómoda por eso mismo. En segunda, mientras escribo me he dado cuenta que la música lleva el tono de lo que escribo, entonces cuando la canción es triste, alegre, lo que sea, me inclino a escribir de esa misma manera. Eso está bien chido cuando estoy escribiendo un cuento porque, normalmente hago una playlist con música que evoque el sentimiento que quiero para ciertas escenas o incluso el tono en general de la historia, pero en estos momentos eso no me serviría de mucho, el punto es escribir lo que se me venga a la mente como se me venga a la mente.

Una muchacha (no diré nombres) se me viene a la mente. 

Qué curioso.

19:00

Por cierto, eso es algo con lo que debato de llevar un estilo de vida tipo tan abierto. Yo puedo contar —casi— absolutamente todo de mí, publicarlo, escribirlo, hacer un video al respecto o lo que sea, pero cuando se trata de la privacidad de otras personas, tengo que tener cuidado, porque mientras yo soy liberal en esto, la mayoría de la gente no, y muchos incluso me piden no salir en los vlogs, o hasta no ser mencionados at all, lo que me conflictúa porque a veces tengo historias completas —una moto acaba de pasar. Ya ha estado oscuro por 3 horas ahora y el frío de verdad está cabrón afuera; -1ºC según Siri. Wow—y no sé, no poder contar todas estas historias está medio raro. 

Pero más allá de las historias, hay otro aspecto del que tengo duda, moralmente hablando, de dónde está la línea. Por ejemplo, escuché un podcast de Joe Rogan donde sale Chuck Palanhiuk —checando la ortografía de su nombre en este instante… Chuck Palahniuk. Casi—, y él mencionaba su lucha porque prácticamente cuenta cosas que le fueron confiadas, a modo de secreto, en sus historias, y obvio los nombres no son iguales ni las circunstancias 100% iguales, pero sí lo suficiente para que gente cercana pudiera darse una idea de quién es, o bien, la persona de quien fue contada la historia, se dé cuenta que era suya. 

A lo que voy con esto es que tengo a veces como ese dilema, obvio quiero escribir, es una de mis más grandes pasiones, pero esta es una de esas cositas que ha añadido peso al freno de porqué no lo he hecho full. Obvio no es la parte más grande, pero cada que pienso en lo que voy a escribir y tengo en mente, experiencias mías y de otras personas me vienen a la mente. Qué va, en su momento lo decidiré. 

En fin, volviendo a la chica, seguido me pregunto qué es de ella, cómo está realmente, cómo le va, qué hace, etc. Sé que está bien y esto me tranquiliza mucho, si no no podría hacer todo lo que hago, pero qué tan bien, hacia dónde va y si habría algo que yo podría hacer. Es raro también, por cierto, porque no estoy en la mejor situación para apoyar y ya hemos discutido muchas veces de la única cosa que podría hacer, el viejo dilema de irme o quedarme en el lugar. 

19:45.

Es probablemente de las pocas cosas que no puedo hacer en estos momentos. 

No estoy seguro al 100% todavía porqué tengo esta urgencia de viajar casi compulsivamente. En realidad se podría decir que ni siquiera estoy aprovechando al súper máximo mi experiencia porque no estoy saliendo de que wuwuwuu todos los días a todas partes, pero a la vez estar lejos me da claridad mental en muchas cosas. 

Lo raro es que mientras antes —yo creía— no todas las distracciones dependían de mí. De hecho eso era algo que me estresaba, porque no podía hacer mucho por controlar dichas distracciones de que me distrajeran —paréntesis obligatorio, no me estoy quejando de la gente, ni diciendo a malditos amigos o x o y personas, los aprecio y sé que nadie quiere ser distracción y solamente estoy llamándole distracción por el punto, pero normalmente no lo diría así. Es como decirle comida que engorda a la hamburguesa. No es culpa de la gente que hace la hamburguesa, ni tuya, ni de nadie que dicha hamburguesa te engorde, de hecho esas personas la hicieron con cariño para que la disfrutes, y tú la recibiste con cariño, y la hamburguesa te hizo feliz en su momento, pero a fin de cuentas te hizo engordar un poco, y llamarla comida que engorda no es ofensa para nadie, quiero creer. Mismo caso aquí. Aclaro porque luego hay gente que se toma muuuuuuuuuy en serio la parte de distracción y se molestan cuando no es el punto, yo también termino siendo distracción en sus vidas, pero no por eso me siento mal, procuro distraerlos aportando lo mejor de mí que puedo—. (¿Iba guión largo si cerraba el párrafo?Verga, no me acuerdo.)

19:25/2,175 palabras, esto está reñido

Pero estando aquí me di cuenta que YO mismo estaba empezando a crearme distracciones y eso me frustró al principio. Pensaba: “nomames Antonio, ¿vienes hasta el otro lado del mundo para estar en completa aislación y soledad y tú solito estás haciendo esto?” Y luego vi porque era de lo mejor que me podía pasar. YO lo estaba creando, ¿y de quién dependía cambiarlo? De mí. Ahí es donde entra este mismo escrito. Esto es el resultado de un desafío que me puse a mí mismo de estar toooodo un día en silencio en el sentido literal de no hablar en voz alta, pero sobre todo de silencio del teléfono y más que nada de YouTube. Se me había salido de control eso de ver videos de fondo en lo que hacía otras cosas. Normalmente funciona de maravilla, pero no cuando eso te alenta y quieres hacer algo rápido, o quieres pensar o quieres trabajar pero también “mueres” por ver el siguiente video de Company Man —muy buen canal, deberían verlo, habla de empresas grandes y cómo llegaron al éxito o fracasaron—.

En fin, son las 19:28 y doy por concluida esta sesión. Hasta la próxima, espero hacer esto algo recurrente, me gustaría decir… ¿semanalmente?

No.

Esta semana lo haré una vez al día. 

Sí alv.

Una vez al día. Una hora o 2,500 palabras. 

¿Qué?

Sí. 

Hasta mañana. Bais. 🙂 (2,380 palabras)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s